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    12/17/2007

    La cuestión política

    Ayer, día 15 de diciembre, Evo Morales presentó en La Paz el texto de la nueva constitución que se aprobará próximamente en Bolivia. Se celebró con un acto multitudinario de apoyo, al que acudieron grupos y asociaciones de todo el país, incluidos los departamentos que en apariencia se oponen.

     

    Leída la nueva Constitución no resulta para nada alarmante, como pretende la prensa sensacionalista y los grupos de presión conservadores. Se trata de una Constitución que pretende crear el armazón de la futura Bolivia, donde todos los grupos, colectivos y pueblos que la conforman se sientan incluidos y no excluidos. Se trata de un texto constitucional que persigue la inclusión y la representación de todos aquellos pueblos indígenas que hasta la fecha han sido ignorados y explotados, creando las bases oportunas para una mejor y más justa distribución de la riqueza y una igual participación social por parte de todos.

     

    Para nada se niega la propiedad privada, todo lo contrario, se reconoce, pero eso sí se pone límites a los abusos y a la corrupción. Se mencionan los latifundios, y una de las cuestiones espinosas que todavía no se han decidido es la superficie que ha de limitar estos latifundios, muchos de ellos sin cultivar y otros donde trabajan indígenas sólo a cambio de comida y alojamiento. Bien es cierto que hay varios grupos radicales de izquierda que apoyan el Gobierno, pero no creo que tengan mucha influencia, más bien Evo comienza a ser criticado por ser reformista en lugar de revolucionario.

     

    Se trata de una Constitución moderna en algunos de sus aspectos, como la defensa de la mujer, penalizando los maltratos o los abusos de poder de los varones. Se reconoce la libertad religiosa, no debemos olvidar que muchos pueblos indígenas continúan practicando religiones tradicionales. Esto no supone ninguna limitación para la Iglesia Católica, si no la regulación de la libertad de culto.

     

    Como veis son cuestiones ya superadas en España, pero que todavía en Bolivia están pendientes de actualizar.

     

    Frente al Gobierno, al MAS y los partidos oficialistas, están los Prefectos y los Comités Cívicos. Las críticas de estos grupos para nada apelan a los artículos de la Constitución, su única obsesión es negar al proceso constituyente como irregular, cuando no ilegal, pero toda su estrategia se ha basado en eso, intentar por todos los medios que se cometan irregularidades para provocar la ilegalidad del proceso. Así desde el comienzo los constituyentes alineados con estos grupos conservadores no se han presentado a las convocatorias, han hecho todo lo posible para no ser convocados y en ningún momento sus seguidores han entrado a leer la Constitución, porque ideológicamente la han negado desde el principio.

     

    Tenemos experiencia en España de grupos políticos que han utilizado las instituciones a su antojo cuando les ha interesado y se han ausentado de ellas para apelar una supuesta  “ilegalidad”, también en función de sus intereses.

     

    Todavía no conozco argumentos serios de estos grupos en contra de la Constitución. Solamente, mentiras, como que la Constitución coarta la libertad de expresión, que va a anular la propiedad privada, etc. Yo que he leído varios de los artículos, puedo decir que para nada se propone anular la libertad de prensa, pero sí que pretende regular a los medios de comunicación, ya que éstos son un fuerte elemento de poder que manipula las noticias según los intereses de la oligarquía. La Constitución precisamente apuesta por una verdadera libertad de prensa, en la que todos los bolivianos y bolivianas se sientan representados.

     

    Los prefectos son los presidentes de los distintos departamentos que componen el territorio boliviano. Podríamos decir que son asimilables a los presidentes autonómicos de España, salvando las distancias. Estos prefectos han detentado el poder desde hace varias décadas atrás. Sus decisiones muchas veces estaban por encima del propio Presidente de la República. Ello es debido a que el sistema impositivo y el reparto del presupuesto les beneficia. El 80% del presupuesto boliviano lo manejan estos prefectos. Además representan a la oligarquía y los grupos pudientes de las ciudades, con lo cual disponen de todos los medios para realizar a su antojo. Han comprado y vendido aeropuertos, han comprado y vendido empresas nacionales, ellos deciden dónde se invierte y cómo en salud, infraestructuras, etc.

     

    El verdadero problema es que la nueva Constitución y los decretos aprobados por el Gobierno, sientan las bases para una nueva redistribución de la riqueza y de los impuestos, con lo que los prefectos pierden parte, que no todo, de su poder económico. Con este nuevo modelo impositivo y de distribución, el Gobierno pretende invertir en salud, educación y en materia social. Así ya ha puesto en marcha varias ayudas a través del Impuesto de Hidrocarburos que tanta alarma creo a las empresas petroleras españolas. Se ha creado una ayuda para todos los niños sin recursos que acuden a la escuela. Hoy por hoy, aquí la educación no es obligatoria, aunque la nueva Constitución lo reconoce, así había que buscar un mecanismo incentivador para que los padres lleven a los niños al colegio. También se ha creado el bono de dignidad para las personas mayores y la salud es gratuita para todos los niños menores de cinco años.

     

    Frente a todo esto los prefectos de los departamentos ricos, llamados de la media luna, plantearon que la Constitución debía contemplar la autonomía de los mismos para intentar mantener parte del poder que se les quitaba. Fue una medida de presión que la constituyente aceptó y así la Constitución reconoce la autonomía de los distintos territorios del Estado boliviano, pero también la autonomía de los distintos pueblos indígenas. Como este aspecto, el proceso constituyente ha aceptado otros que las Prefecturas y los Comités Cívicos han propuesto. Pero aun así han seguido prefiriendo ausentarse de las convocatorias de la Constituyente, para alegar que se ha aprobado en minoría. La semana pasada se aprobó el texto de la Constitución por mayoría legal. Por supuesto aun queda mucho, porque hay todavía varios artículos que discutir por el Constituyente y si no se llega a acuerdo tendrá que llevarse a referéndum. Por lo tanto, no es un proceso antidemocrático, si no todo lo contrario. Se ha seguido la legalidad vigente.

     

    Las Prefecturas de la media luna, visto que sus llamamientos a la violencia como ocurrió en Sucre y Santa Cruz no tenían eco, decidieron declararse autónomos unilateralmente. Así ayer la cámara de Santa Cruz declaró a este departamento autónomo, cuando la Constitución vigente no reconoce esa posibilidad y la nueva que lo reconoce, está todavía por aprobar por referéndum. Me temo que esto es mucho más irregular que todo lo que ellos andan alegando sobre el proceso constituyente. Imaginaos que cualquiera de nuestras Comunidades Autónomas, por desacuerdo en la distribución de los impuestos, decidiese unilateralmente declarar su autodeterminación.

     

    Y así están las cosas, de momento, la Navidad va a dar una tregua política. En enero se retomará tanto el proceso constituyente, como la declaración de las autonomías de los departamentos de la media luna. Pero no se prevé peligro de violencia, porque el ejercito se ha manifestado a favor del proceso constituyente, a pesar de las amenazas de golpe de estado que los prefectos anunciaban estas semanas atrás, y por otro lado, los prefectos aunque provoquen la declaración de autonomía de sus territorios, también han anunciado que no los llevarán a efecto hasta que consigan las firmas necesaria para hacer una propuesta de ley.

    12/13/2007

    La Coronilla

    Lo primero que te dice todo el mundo cuando llegas a Cochabamba es que a La Coronilla ni te acerques, es una zona muy peligrosa habitada por "cleferos". ¿Qué es La Coronilla? Se trata de un pequeño cerro que se encuentra detrás de la Terminal de flotas (autobuses). Es una zona que se urbanizó para albergar un monumento a las célebres heroinas que lucharon contra los españoles para la liberación de Cochabamba. En el centro del cerro se haya este monumento que identifica la descolonización de la ciudad. Así esté cerro está recorrido de caminitos que acceden a dicho monumento. Como decoración entre los caminos se plantaron grandes cáctus que impiden la visibilidad completa de la zona dada su embergadura.
     
    La ciudad vive de espaldas a la zona a pesar de su significado. Ni siquiera los turistas acuden para admirar el monumento, porque corren el peligro de ser atracados. La zona ha sido tomada por niños y jóvenes de la calle. Viven ocultos en sus chabolas, entre los grandes cáctus, en unas condiciones deplorables. Son los cleferos. La clefa es una especie de pegamento que esnifan las gentes de la calle. Pasan el día esnifando y al acecho de cualquier objeto que puedan hurtar. Estos muchachos suelen pertenecer a familias pobres y desestructuradas. Unos son abandonados, otros huyen de los mal tratos en sus casas, algunos son hijos de inmigrantes en España, pero todos son hijos de la fatalidad y la injusticia.
     
    Varios de ellos acuden al Proyecto "Solidaridad" de la Hna. Adelina para recibir su pan diario, una lavadita o una cura fruto de una pelea. La mayoría de ellos son muchachos alegres, incluso dulces, aunque diablillos, pero conforme la edad avanza se van endureciendo y los rasgos de humanidad se van poco a poco convirtiendo en violencia y desprecio. Las muertes prematuras y las visitas de la Hna Adelina a la Morgue son más que frecuentes.
     
    Existen varios centros de acogida y rehabilitación para estos muchachos, pero los procesos son duros y difíciles. Los abandonos, más abundantes que los ingresos. Muchas veces la intervención sólo puede quedarse en pura asistencia para acallar el dolor de una herida o el hambre, ante la falta anestésica de la clefa.
    Paradógicamente estos muchachos son los héroes y heroínas de la actual Cochabamba, porque realmente sus vidas de exclusión y marginación son una heroicidad ante las adversidades. La Coronilla se ha convertido en el gran monumento a estas vidas rotas y perdidas.