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3/16/2008 Becas EscolaresSOLIDARIDAD reparte material escolar a 5.000 niños y niñas de los barrios y de las zonas rurales más deprimidas de Cochabamba.
Cochabamba, 14 de marzo de 2008.- Como viene siendo habitual desde hace ya varios años, SOLIDARIDAD comenzó, en el pasado mes de febrero, la actual edición del reparto de Becas Escolares a niños y niñas sin recursos del Departamento de Cochabamba, y que se prolongará hasta incluso finales de mayo.
Esta iniciativa cuenta con el apoyo económico de la Fundación Mamoré de España y con el respaldo del Arzobispado de Cochabamba, ya que toda la entrega del material escolar es coordinada con las distintas Parroquias de la Diócesis de Cochabamba. Las Parroquias son las que elaboran las listas de los niños y niñas más necesitados de su entorno y las entregan a SOLIDARIDAD. Posteriormente los materiales son repartidos por los agentes pastoral de las propias Parroquias o bien por el personal y voluntarios de SOLIDARIDAD.
Durante el curso escolar 2007, se repartió material escolar a 5.161 alumnos que comprendían desde el nivel de Kinder hasta 8º de Básico. Los alumnos beneficiados hasta ahora, en el nuevo curso escolar 2008, han sido 1.987. El material escolar comprende los artículos básicos escolares como cuadernos, lapiceros, marcadores, gomas, folios, bolígrafos, carpetas, tajadores, plastilina, mochilas o bolsas, etc. Además, este material se complementa con la entrega de zapatos, artículo sumamente valorado por las familias, ya que supone un ahorro importante en el presupuesto familiar, y al cual muchos no podrían acceder por los escasos recursos de los que disponen.
Esta iniciativa viene a reforzar la educación de los sectores más desfavorecidos y pobres de la Diócesis de Cochabamba.
Las familias que se benefician de estas Becas Escolares viven en situaciones de verdadera necesidad. Normalmente habitan en los barrios y sectores más deprimidos de la ciudad. En ocasiones se trata de familias monoparentales, en las que la mama sola está a cargo de varios hijos. En otras, el desempleo o el empleo precario impide a los padres surtir a sus hijos de los materiales requeridos en las escuelas. Estos niños y niñas no tienen otras posibilidades de acceder a este material escolar, por lo que esta acción refuerza su motivación para asistir al colegio.
Del mismo modo, las comunidades rurales que se benefician de esta iniciativa son comunidades muy aisladas, en las que normalmente se da una economía de subsistencia. A ellas no llega ningún tipo de artículo para comerciar y, normalmente, las familias cultivan la tierra para su propio consumo. Incluso es normal que muchos de sus pobladores no estén acostumbrados al manejo de dinero. Así la única vía para que los niños y niñas de estas comunidades mejoren la calidad de la educación recibida es la recepción de estos materiales escolares.
Una de las provincias que mayor ayuda de este tipo recibe es la provincia de Tapacarí que junto a la de Arque y Bolivar, se configuran como una de las regiones más pobres del Departamento de Cochabamba.
De esta manera, una iniciativa que aparentemente puede parecer de corte asistencialista, se convierte en una acción fundamental que refuerza y apoya la calidad de la educación, tanto en el campo como en los barrios deprimidos de la ciudad, además de fortalecer la motivación de los alumnos para asistir a la escuela.
3/9/2008 Las inundacionesEn un primer momento se puede pensar que las inundaciones sólo tienen una única lectura, sin embargo he podido comprobar cómo este fenómeno está afectando a la sociedad boliviana desde distintos puntos de vista.
En primer lugar, por supuesto las inundaciones este año han sido de tal embergadura que han provocado destrucción y sufrimiento. En Trinidad la capital del Beni, las miles de familias afectadas van a tener que pasar más de cinco meses en campamentos provisionales, porque se prevé que el agua no recuperará sus niveles habituales hasta mayo.
El Departamento del Beni es una zona selvática tropical, recorrida por granades ríos como el Mamoré, al que cuando está de crecida le llaman "Marmoré". La ciudad de Trinidad se fundo gracias a un jesuita que convenció a las poblaciones revereñas del río a trasladarse a las tierras más altas de la zona, ya que todos los años ese es un lugar de inundaciones en época de lluvias. Aun así en los años de grandes lluvias la ciudad de Trinidad se inundaba, por lo que hace unas décadas se construyó un anillo alrededor de la cuidad que la rodea a modo de circumbalación rodada y que sirve de díque en época de lluvias. Todo el mundo sabe que toda constucción fuera del anillo sufrirá las inundaciones año tras año. A pesar de ello la alcaldía viene concediendo licencias para construir en las zonas fuera del anillo, siendo ya miles las familias que viven en la zona inundable.
Este año con el efecto de la Niña las inundaciones han sido dramáticas y así todo el mundo está reclamando el traslado de esos barrios periféricos a otras zonas más altas. ¿Quién sabe que beneficios habrá obtenido la alcaldía con las licencias y quién sabe que beneficios más obtendrá con el traslado de todas esas familias, proyecto que plantea la misma alcaldía que dio las licencias? Por supuesto el precio de las zonas altas está por las nueves, ya que son las únicas que se libran de las inundaciones.
Así pues, vemos cómo la dimensión política también se mezcla en esta cuestión. Las inundaciones han sido utilizadas por unos y por otros políticamente en su beneficio. Gentes que trabajaban en el Hospital al que llevamos la ayuda humanitaria, nos contaba como en los últimos años era el ejército el que organizaba la ayuda humanitaria con el apoyo de Evo Morales, habiéndose desarrollado sin ningún problema y con cierta eficacia. Sin embargo, este año con el afán autonomista la prefectura del Beni y la alcaldía de Trinidad decidieron organizar ellos la ayuda humanitaria, al margen del ejército como en otros años. Lamentablemente este año la organización ha sido pésima. En los campamentos los ánimos estaban crispados por la tardanza de la ayuda en un primer momentos, pero por la decepción de que cuando llegaron los alimentos comprobaron que venían acompañados de gusanos y en mal estado.
La primera ayuda humanitaria fue repartida por dos organizaciones de gran envergadura en Bolivia. Estos alimentos estaban en malas condiciones, llenos de gusanos y de insectos. Eran alimentos que se habían dañado en los almacenes y que quedaron sin repartir el año pasado, cuando también hubo inundaciones. Del mismo modo, se encontró un almancen de la prefectura lleno de alimentos en malas condiciones que dejaron de repartir el año pasado. Os preguntaréis que por qué no se repartieron el año pasado, la respuesta es sencilla si se tiene en cuenta que con una bolsa de alimentos se puede comprar el apoyo político de una familia con escasos recursos. Con todas esas toneladas encontradas os podéis imaginar.
Evidentemente también entre los afectados podemos encontrar intereses interesados. Los líderes comunitarios también aprovechan el río revuelto para conseguir su propio beneficio personal, aliándose bien con los prefectos, bien con los afines al Gobierno. Entre medio de todos estos intereses, la gente sencilla, los niños y sobre todo las familias que ni obtuvieron licencias de la alcaldía para construir, ni tienen plata para acceder a una vivienda digna, auque todos los años corra el peligro de inundarse.
Pero el problema de las inundaciones no queda sólo en ese momento dramático del desastre. Muchas de las zonas ganaderas y agrícolas de Bolivia se han visto arrasadas por las lluvias, así que una consecuencia que llevamos sufriendo desde hace semanas es el alza de los precios. Un brócoli que cuando llegamos costaba 4 pesos, hoy en día cuesta 8; el kilo de pollo que costaba 13 pesos, ahora cuesta 20; un kilo de res que costaba 18, ahora cuesta 30 pesos. El Gobierno rápidamente pactó con los paises vecinos la importación de alimentos básicos como el arroz y el maíz, a bajo precio, así comenzaron a llegar de Chile, Argentina y Brasil productos que de alguna manera pudieran frenar el aumento de los precios. Sin embargo, el gremio de los grandes productores y comerciantes puesieron el grito en el cielo porque se sintieron perjudicados. Curiosamente comenzaron a salir los productos de los almacenes, pero según el criterio de éstos últimos. Evidentemente en un primer momento pudo haber escasez, sin embargo, todo ha evidenciado que el aumento de los precios también se vio influido por la avaricia de quienes una vez más tienen el control productivo y financiero del país.
Y por supuesto, escuchando a varios líderes de la oposición parece ser que Evo Morales es el que ha provocado las inundaciones no sé si con acuerdos secretos con la Pacha Mama o con otras fuerzas malignas que seguro el Chávez invocó desde Venezuela. |
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